Querido
diario ,
Shamu una vez me contó que le hicieron una entrevista por la calle para la televisión, en directo:
- Cuál crees que es el peor defecto de tu pareja?
- Sin duda: la sinceridad.
- La sinceridad?
- Sí, la sinceridad. Si le preguntas algo, te dirá exactamente lo que piensa. Te guste o no.
Yo nunca había reparado en esta faceta mía, pero desde que me lo contó he ido prestando atención a mis palabras cuando respondo a una pregunta y a mi forma de proceder. Y…verdaderamente no tengo pelos en la lengua…
Teóricamente la sinceridad es una virtud. Está asociada a la veracidad y a la sencillez, implica respeto por la verdad. Es aquello que se dice en conformidad con lo que se piensa o se siente. Aunque bueno, no solo la reflejamos en nuestras palabras, sino también en nuestras actitudes. Dicen que para ser sinceros, muchas veces hay que ser valiente pues muchas veces la franqueza de nuestras palabras hace que los demás aparezcan como ineptos o con ciertas limitaciones emocionales o psicológicas ante nosotros. Decir la verdad cuesta porque sabes que duele y no siempre es lo que los demás quieren oír. Por ello, la sinceridad conlleva una gran responsabilidad y se requiere de cierto tacto al llevarla a cabo.
A medida que ha ido pasando el tiempo, me he ido dado cuenta de que ser sincero no siempre es tan bueno o correcto como parece. Cuando te preguntan y respondes exactamente lo que piensas, tu interlocutor no siempre se lo toma a bien. De hecho, se enfada. A veces piensas que quizás una mentira hubiera sido lo mejor, pero… cuando pruebas, te das cuenta de que la deshonestidad te resulta aún más incomoda que la verdad.
Verdaderamente, mi problema es que no se callarme la verdad. Decir mentiras o evadir ciertas respuestas me causa tal angustia que no me merece la pena siquiera intentarlo. Quizás con algo de tacto a la hora de responder salgo del paso, pero no siempre.
Hasta ahí todo estaría bien si no fuera por las personas cuya curiosidad por la vida ajena es desmesurada: los cotillas. ¿Cómo actuar cuando te preguntan? Al incorporarme a trabajar sabía que debía lidiar con este colectivo de personas. Hay poco trabajo y menos ganas de realizarlo así que la vida de los demás se convierte en una motivación más que suficiente para estas personas.
La primera vez que alguien me hizo
la pregunta indebida , dudé en si responder o no. Y Diario, ya no es el
“Como estás” , que tan mal me sentaba, sino el
“Qué te ha pasado” que me sienta aún peor!
- Uy…pero si hace mucho que no te veo, no? Has estado de vacaciones?
(Mmmm…. Sabes perfectamente que vengo de una baja y he estado 3 meses fuera…¿quién demonios tiene 3 meses de vacaciones? Yo, desde luego, al igual que tú, no.)
- No. He estado de baja laboral.
- Anda….has estado malita y tanto tiempo? 3 meses? Pues será algo grave, no?
(Estás intentando preguntar que me pasó? Te veo un poco vacilante…Quizás si fueras por el camino recto…)
- No. Afortunadamente nada grave.
- Ah. Me alegro de que ya estés bien. Porque… ya estás bien, verdad?
(Uhmm… si eso no es intentar estirarme la lengua…)
- Estoy perfectamente. Gracias. Bueno, y por aquí… que tal? Todo bien?
(Ale! Toma giro de la conversación. Si lo captas, bien y si no, también.)
No entiendo porqué la gente siente esa necesidad imperiosa de conocer tu vida. Y es que en realidad yo no tengo ningún problema en explicarla y dar los detalles que se precisen (véase mi diario)… pero a quién a mi me de la gana, no a quién me lo imponga.
La primera vez que me preguntaron el
“Qué te ha pasado” , me negué a contestar sobre el motivo de mi baja. Pero el caso es que se me quedó la cosa de
“Tenía que haberle contestado algo, para que aprendiera a ser menos cotilla”. Así que… para la siguiente, probé otra táctica. ¿Quieres verdad? Tendrás verdad.
- Uy… Thais!! Hombre, cuánto tiempo!! No te veo desde casi Semana Santa…!!
- Bueno… ya será menos, que yo por Mayo andaba por aquí…
- Me dijeron que estabas de baja, pero no me dijeron por qué…!
(Es que no te tienen que decir porqué…Yo al menos no lo he dicho a la empresa. Te recuerdo que los motivos de salud se tratan como datos puramente confidenciales y totalmente protegidos por la ley de protección de datos…)
- Si.. bueno, he estado un poco malita…
- Anda…! Qué mal…! Pero.. bastante tiempo, no? Es que hace…apufff….que no te veo…!
- Unos meses.
- Unos? Pero más de dos, seguro, no?
- Tres meses.
- Ves? Ya sabía yo que eran bastantes meses…
- Y qué tal? Tenías algo malo?
(No, claro, nada malo: la baja te la dan porque estás cojonudamente bien. Imbécil!! A eso se le llaman vacaciones!)
- No, bueno, malo… malo…
- Es que claro, tanto tiempo fuera de la oficina, pues yo estaba extrañado…Pero.. .a ver… qué tenías? Porque… lo puedes decir, verdad?
(Cagontó… cagontó… esto es una pregunta directa!! Thais… Thais… muérdete la lengua que te veo…miente!!)
- Me quedé embarazada, tuve amenaza de aborto, estuve 2 meses desangrándome por un hematoma en el útero y un desprendimiento de placenta, estuve en urgencias unas 5 veces y postrada en una cama inmóvil, permanentemente y sin moverme durante ese tiempo. A las 10 semanas de reposo total y absoluto, lo perdí. Me operaron, me incitaron contracciones durante más de 8 horas y me metieron en quirófano con anestesia total para un legrado,y estuve 3 semanas para recuperarme físicamente. Psicológicamente dicen que no lo superas hasta los 6 meses. Pero yo nada, como ves ya estoy aquí, trabajando y todo perfecto.
- …
- …
- …Ostras…
- Ya ves. Cosas que pasan. Por cierto, te dejo, que tengo que ir a hacer una llamada de teléfono.
(Ahora, si quieres hablar, lo harás con conocimiento de causa! A ver si otro día me preguntas menos…Y por cierto, tu cara ahora mismo no tiene precio…para todo lo demás, Mastercard)
Diario, no hay nada más cortante que la verdad. Quizás sí es cierto que mi dificultad para mentir y ser siempre sincera cuando me preguntan sea un defecto…Pero he aprendido a utilizarlo!
“Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre”