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Antiguo 07-03-2012, 13:37  
 
Forera desde: 05-03-2012
Mensajes: 13
Será: Niño
Predeterminado Cuentos para mamás con miedo al Parto

Escribí este cuento para mostrar a las mamás cómo afrontar el miedo al parto. Espero que os sirva a vosotras como les ha servido a ellas.
Animaros, y elborar vuestros miedos en forma de cuento. Y si queréis añadirlo y compartirlo¡¡

La flor bajo el hielo

Había una vez una flor atrapada en el hielo. Antes de estar en aquella difícil situación, la flor disfrutaba del sol, del viento, de las hojas chocando entre los árboles. Pero un día comenzó a nevar. Y nevó y nevó hasta que la cabeza de la flor quedó sumergida por la nieve. Y siguió nevando hasta que la nieve se volvió hielo. Entonces, sintió mucho frío, se angustió y se cerró, diciendo en voz alta: De aquí jamás podré salir. Una abeja, que se había quedado atrapada dentro de la flor día de la nevada, sintió como las paredes de ésta se hacían más pequeñas. Y en ese momento, la abeja dijo: si tú dices que no puedes salir, entonces yo tampoco podré salir. La flor, había pensado que estaba sola, bajo aquel pesado manto de frío. Por ello, se alegró al escuchar una voz dentro de ella que no fuera la suya. Se cargó de fuerzas y dijo: No te preocupes, amiga Abeja, saldremos. Pero la flor sentía mucho frío, porque llevaba días atrapada bajo el hielo. Como no encontraba una solución seguía poniéndose más y más nerviosa. Cerrándose más y más, sin saber cómo salir. En ese momento, la abeja, se asustó al pensar que iba a ser aplastada y comenzó a mover sus alas y sus patas de manera histérica. El aleteo de las patas y las alas contra los pétalos produjo calor. Y cuando la flor estaba a punto de aplastar a la abeja. En medio del frío, ambas sintieron el calor de las patas, las alas y los pétalos al frotarse. Durante un instante, experimentaron calor y tranquilidad. Y los pétalos de la flor comenzaron a aflojarse. Entonces, la planta, más cálida y relajada dijo: Amiga abeja, Ye me he relajado y calentado. Y tengo una idea para salir. Pero tendrás que confiar en mí. Voy a arroparte mucho con mis pétalos para que tus patas y tus alas estén cerca de ellos, muévelas todo lo rápido que puedas. Así, la abeja, confió e hizo lo que le dijo la flor. La abeja y la flor produjeron calor y calor mientras el hielo comenzaba a derretirse. Continuaron durante casi veinte horas. Y el calor de los dos, mucho hielo derritió. Aunque parecía que nunca llegarían a derretir todo el hielo por encima de sus cabezas. Al final, cuando ya las dos estaban exhaustas, casi muertas de cansancio, miraron hacia arriba y vieron el sol brillando en lo alto. Pero si sintieron tristes porque tenían que separarse. Entonces dijo la abeja: Tú siempre serás mi flor y en ti comeré siempre que quiera. A lo que la flor respondió: Y tú siempre serás mi abeja y podrás comer de mí siempre que quieras y siempre que lo necesites, te sacaré del hielo. Y así, la flor y la abeja se separaron.
 
Antiguo 07-03-2012, 15:49  
 
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Fecha de Parto: mediados de marzo
Será: Niña
Predeterminado Respuesta: Cuentos para mamás con miedo al Parto

Muy tierno,cuando es tu fpp?
 
Antiguo 08-03-2012, 17:02  
 
Forera desde: 05-03-2012
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Será: Niño
Predeterminado Respuesta: Cuentos para mamás con miedo al Parto

Soy nuevo en el foro...que es el fpp?
 
Antiguo 12-03-2012, 18:11  
 
Forera desde: 05-03-2012
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Será: Niño
Predeterminado La mariposa monarca y la mariposa de la seda

Había una vez una mariposa dentro de una crisálida, bajo las hojas de una flor. En aquella crisálida, la mariposa, estaba casi ciega. Solo podía ver cuándo era de día y cuando de noche. Tenía pocos recuerdos de haber sido una oruga. Era como una vida anterior. Tenía muchas ganas de salir de la crisálida para poder reproducirse y traer al mundo más mariposas. Aunque estaba nerviosa porque ni recordaba ser una oruga, ni sabía a ciencia cierta qué tipo de mariposa era. Se preguntaba nerviosamente qué mariposas serían sus hijas. De alguna manera no muy clara, parece ser,que las mariposas saben suponer a qué especie pertenecen antes de salir de la crisálida. Esta mariposa tenía la intuición de ser una monarca. Una de esas preciosas mariposas naranjas, negras y blancas, preciosas como pocas. Aunque le desagradaba la idea de ser solo una mariposa bonita. Ella quería unir el mundo con suaves hilos. Unir con suavidad todas las cosas que pudiera. Le hubiese encantado, cuando era oruga, ser un gusanito de seda. Pero claro, esa época ya había pasado y no la recordaba. De hecho, seguramente solo había sido una bonita oruga de mariposa monarca. Porque uno nunca nace como quiere ser. Lo que sí tenía claro era que cuando saliera de aquella crisálida tenía que ser una mariposa. Y las mariposas tienen que engendrar más mariposas. ¿Pero qué clase de mariposas? Ella quería que sus hijas pudieran hacer algo, algo más que ser bonitas. Angustiada por la inminente posibilidad de ser una mariposa monarca, bonita e inútil, le preguntó a su amiga, que también estaba dentro de una crisálida, bajo las hojas de una flor. ¿Amiga, tú qué crees que eres? Quien, ¿yo? –dudó la amiga-.Estoy segura de que soy una mariposa de la seda. ¿En serio? - dijo la monarca-. Tiene que ser maravilloso poder tejer el mundo con suavidad. Ese es mi sueño. Tienes que estar muy contenta. Las mariposas de la seda son las mejores- concluyó la monarca-.
La amiga no se creía que alguien pensara que las mariposas de la seda fueran las mejores y le respondió: Yo creo que es horrible ser una mariposa de la seda. Solo seré la madre de unos gusanos feos -se lamentó la amiga-. A la monarca no le gustó escuchar aquello y contestó: ¡No digas eso, amiga de la seda! ¡Ser mariposa de la seda es lo mejor del mundo! Pueden hacer muchísimas cosas con su seda…Pero la amiga, descontenta con aquella respuesta, preguntó: Tú que estás tan contenta, dime, ¿qué eres tú? A lo que la mariposa monarca, entristecida al recordar su especie, bonita e inútil, respondió: Oh, yo sólo soy una de esas mariposas bonitas que no sirven para nada. Solo serviré para reproducirme y morir. No podré construir nada en este mundo. Por el contrario, tú tienes el poder de tejer –afirmó la monarca-.
La amiga, intentó animarla diciendo: Pero serás hermosa. Y las mariposas que dejes en este mundo, les recordarán a todos que hubo una vez una mariposa preciosa. Y es gracias a ella, que el mundo será un lugar más bonito. Yo sólo podré decirles a mis pequeños gusanos: trabajad y tejed porque vuestra fealdad es el mundo al que pertenecéis - afirmó desconsolada la mariposa de la seda-.
Y así, consolándose la una a la otra pasaron días. Y cuando llegó el día de salir de las crisálidas no quisieron salir, aunque se estaban ahogando en sus propias lágrimas. Sal tu primero, amiga- pidió la monarca-. Yo no puedo salir, solo soy una mariposa inútil y bonita.
Vale- respondió la mariposa de la seda -, saldremos las dos a la vez con los ojos cerrados. Luego contaremos hasta tres y abriremos los ojos. Y así, salieron y contaron hasta tres. Cuando las dos abrieron los ojos, la mariposa monarca se alegró porque vio que su amiga se había equivocado, en realidad era una mariposa monarca. ¡Oh¡ soy una mariposa monarca- dijo la amiga-. Estaba equivocada, pero mírate bien, tú.
En ese momento, la protagonista de este cuento miró hacia abajo y descubrió que no era lo que había temido ser. Si no que realmente era una mariposa de la Seda, y estaba dispuesta a tejer el mundo con la suavidad de las nubes.
 
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