Las características de la secreción láctea no son uniformes, sino que van cambiando en función a las necesidades del niño:
- En los primeros días se segrega el calostro, líquido amarillo rico en proteínas y con más minerales y menos hidratos de carbono y grasas que la leche definitiva. Es rico en inmunoglobulina, sobre todo IGA secretora, que actúa protegiendo al aparato digestivo frente a dispersos microorganismos patógenos, e impide la absorción de antígenos alimentarios.
- A los 13-30 días la mujer segrega leche de transición, con menos proteínas y más grasa y lactosa que el calostro. Esta leche es de elevado poder calórico.
- Del segundo al octavo mes se segrega la leche definitiva que se compone de grasas, (la primera y la última toma del día son las de mayor contenido graso y contribuyen a la sensación gástrica de saciedad), carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales.
En ocasiones hay madres que no pueden dar el pecho continuamente a su bebé debido a la vuelta al trabajo, por ejemplo. Esto no debe ser causa del abandono de la lactancia materna, puede combinarse la toma directa desde el pecho con su administración en biberón.
Para ellos la madre deberá extraerse la leche. La leche materna debe introducirse en recipientes transparentes esterilizados y herméticamente cerrados y se guardará:
- En el frigorífico, donde puede conservarse durante dos días.
- En el congelador donde se conserva dos meses en frigoríficos *** y hasta seis meses en arcones congeladores. Para descongelarla hay que trasladar la leche del congelador al frigorífico y debe consumirse antes de las 24 horas tras la descongelación.
La leche materna debe calentarse al baño María, no se debe hervir ni poner en el microondas ya que perdería gran parte de sus propiedades.
Fuente:
Libros de estudio de "Técnico en Educación Infantil"
Instituto Profesional de Estudios de la Salud